Alien, ilegal, crisis... las palabras que el gobierno de Biden quiere que se dejen de usar al hablar de los inmigrantes en EE.UU.

Desde la frontera con México hasta las oficinas de la policía migratoria, la administración demócrata sustituye términos empleados con frecuencia por el expresidente Donald Trump.

Por Gerardo Lissardy | Publicado hace 2 semanas

La palabra "alien" en inglés significa "extraterrestre" o "extranjero", y es la etiqueta que suelen poner autoridades de Estados Unidos a los inmigrantes.

Pero el gobierno del presidente Joe Biden está resuelto a enterrar ese término, que puede evocar tanto a alguien de otro país como al monstruo alienígena de la película de Ridley Scott de 1979.

Un par de circulares enviadas esta semana por los jefes de la policía migratoria ICE y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE.UU. (CBP, por sus siglas en inglés) ordenan dejar de usar el término "alien" y sustituirlo por "migrante" o "no ciudadano".

También ordenan parar de referirse al extranjero sin papeles como "ilegal" y en cambio llamarlo "indocumentado", así como reemplazar la palabra "asimilación" por "integración".

Troy Miller, el principal funcionario de CBP, indicó en su circular que se debe marcar "un tono y un ejemplo" para el país y sus socios en el mundo, así como mantener la dignidad de las personas.

"Las palabras que usamos son importantes y servirán para conferir aún más esa dignidad a quienes están bajo nuestra custodia".

Estos cambios fueron aplaudidos por defensores de los migrantes, pero criticados por miembros del Partido Republicano del expresidente Donald Trump, quien solía hablar negativamente de los "illegal aliens" o "extranjeros ilegales".

De hecho, la batalla sobre la inmigración en EE.UU. tiene un capítulo muy especial en el campo del vocabulario.

¿Crisis fronteriza?
Otro término que el gobierno de Biden quiere evitar es "crisis", al menos para referirse al reciente aumento del flujo migratorio irregular hacia EE.UU. desde Centroamérica y México.

Al menos 172.000 personas, en su mayoría centroamericanas, fueron interceptadas cruzando la frontera sur de EE.UU. en marzo, un 71% más que el mes anterior y la mayor cifra en 20 años.

"Uno tiene que arriesgarse a todo": en la carretera con los miles de familias y niños migrantes que intentan llegar a EE.UU. El fenómeno incluyó miles de menores sin acompañante y se ha vuelto un punto sensible para Biden, quien prometió tratar con dignidad a los inmigrantes e impulsa una reforma legal que abra el camino a la ciudadanía a millones de indocumentados.

Los republicanos acusan al presidente de provocar una "crisis fronteriza" porque desmanteló las duras políticas de Trump, mientras desde la izquierda le reclaman una mejor acogida a los inmigrantes.

El propio Biden pareció ajustar su vocabulario el fin de semana, al decir que su gobierno analizaba subir la cuota de refugiados en EE.UU. cuando ocurrió "la crisis que terminó en la frontera con los jóvenes".

Pero la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, descartó el lunes que haya un cambio de posición o una "crisis" fronteriza.

"El presidente no siente que la llegada de menores a nuestra frontera, buscando refugio de la violencia, las adversidades económicas y otras circunstancias difíciles, sea una crisis", dijo Psaki.

Y agregó que Biden siente que sí hay que abordar "la crisis en Centroamérica" para evitar una mayor afluencia de migrantes a EE.UU.

¿Por qué es tan importante para la Casa Blanca evitar la palabra "crisis" en la frontera?

"'Crisis' es provocativa por su naturaleza, invitando o incitando intencionalmente al pánico percibido. También invita a una actitud negativa hacia aquellos que se considera que causan la crisis; en este caso, los inmigrantes son el blanco fácil", explica Tammy Vigil, una profesora de estudios de comunicación en la Universidad de Boston, a Mundo Mundo.

"Un comienzo"
Vigil señala que en el debate migratorio "la diferencia en la elección de palabras de Biden y Trump es obvia, y esas diferencias reflejan distinciones de actitud".

"Las palabras de Trump eran simples y provocativas; avivaban el miedo y la desconfianza y simplificaban demasiado un tema complejo. La consideración de Biden de la terminología refleja un cuidado más profundo sobre el tema", agrega.

La experta explica por ejemplo que "llamar a alguien 'ilegal' indica que los oyentes deben tener una actitud negativa hacia la persona".

Durante su presidencia, Trump utilizó cada vez con más frecuencia la expresión "illegal aliens" o "extranjero ilegal", hasta repetirla casi a diario en los actos de la fallida campaña por su reelección el año pasado.

Apenas llegó a la Casa Blanca en enero, Biden planteó eliminar la palabra "alien" de la legislación migratoria para reemplazarla por "no ciudadano".

El término "alien" también ha sido utilizado oficialmente en cortes de justicia e incluso por algún presidente demócrata en el pasado.

En su discurso del Estado de la Unión frente al Congreso en 1995, el entonces presidente Bill Clinton mencionó cuatro veces en menos de un minuto la frase "illegal aliens" al describir sus medidas de seguridad en la frontera.

Ahora la expresión es reivindicada por aliados de Trump.

"Usamos el término 'illegal alien' porque están aquí ilegalmente. Este tipo de debilidad y obsesión por la corrección política es el motivo por el que estamos teniendo una crisis en la frontera en primer lugar", tuiteó el senador republicano Tom Cotton el lunes.

En tanto, la palabra "asimilación" que el gobierno de Biden busca sustituir por "integración" también fue empleada por Trump cuando se lanzó a la política.

"Para tener un país, tenemos que tener asimilación. No soy el primero en decir esto (…). Este es un país donde hablamos inglés, no español", dijo Trump durante un debate republicano en 2015, antes de ser electo presidente.

Norma Mendoza-Denton, una profesora de antropología en la Universidad de California en Los Angeles, explica que en la idea de asimilación a la sociedad "los inmigrantes no hacen algo activamente" y "hay una especie de sabor incómodo de absorción".

A su juicio, el concepto de integración "da mucha más participación a la persona que está pasando por el proceso".

"El lenguaje del expresidente Trump para hablar sobre los inmigrantes a veces ni se podía repetir al aire", dice Mendoza-Denton a Mundo Mundo. "Las palabras que se usan ahora son suficientemente civilizadas para que la gente no se sienta denigrada. Eso es un comienzo".

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