El padre que salvó la vida de su hijo gracias al desfibrilador que él mismo instaló en la escuela 2 días antes

Una coincidencia del destino: Stuart Askew trabajaba en la misma escuela en la que estudiaba su hijo de 15 años. Cuando el adolescente sufrió una condición cardiaca, el padre lo salvó con un desfibrilador que él mismo había instalado allí poco antes.

Por Redacción | Publicado hace 1 semana

Esa mañana, la muerte tocó el pecho de Ethan Askew, un joven británico de 15 años.

Estaba en una clase de educación física, cuando comenzó a sentirse mal. Fue a decirle a una profesora, pero se desplomó.

Su padre, Stuart Askew, que trabaja como gerente de locales en la escuela a la que asiste Ethan, fue de los primeros en saberlo: unos amigos corrieron a avisarle que su hijo había dejado de respirar.

Miocardiopatía hipertrófica, la enfermedad del corazón que casi nadie detecta y por la que los jóvenes mueren haciendo deporte ¿Es posible recuperar un corazón humano después de muerto? Mientras bajaba las escaleras, Stuart Askew, que también hacía de socorrista en la escuela, no comprendía qué había sucedido: su hijo era un adolescente saludable y nunca antes había reportado ningún problema de salud.

"Cuando llegaba, me di cuenta de que alguien le estaba haciendo compresiones de pecho y me tomó un par de segundos darme cuenta de lo que realmente significaba", contó a la periodista Frances Cronin, de la BBC.

"Sabía lo grave que era", agregó el padre.

Casualmente, la escuela había solicitado a la Fundación Británica del Corazón un desfibrilador comunitario para la localidad, que se ubicaría en la escuela y que se había entregado recientemente.

Fue el propio Stuart Askew quien instaló el equipo. Y fue también el primero en utilizarlo para salvar a su hijo.

"Literalmente, dos días antes, estaba sentado en el medio de la sala de profesores colocándole la batería (al equipo), y luego, la primera persona que lo usó fue mi hijo... es una tremenda coincidencia", comenta.

Los desfibriladores
En varios países del mundo se han colado decenas de miles de desfibriladores en lugares de trabajo, estaciones de tren, centros de ocio y otros lugares públicos.

Pero a veces es difícil averiguar dónde están.

De hecho, cifras de Reino Unido muestran que los desfibriladores de acceso público se usan en menos del 3% de los paros cardíacos extrahospitalarios, que según la Fundación Británica del Corazón, "reducen significativamente las posibilidades de supervivencia de decenas de miles de personas cada año".


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