Donald Trump anuncia que Estados Unidos reconoce oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel

El mandatario estadounidense anunció también que trasladará la sede de la embajada de Estados Unidos desde Tel Aviv a Jerusalén. "Es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel", dijo.

Por Redacción | Publicado hace 1 semana

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este miércoles el reconocimiento oficial de su gobierno de la ciudad de Jerusalén como capital del estado de Israel.

"Es hora de reconocer oficialmente a Jerusalén como la capital de Israel", dijo Trump.

En una comparecencia en la Casa Blanca, el mandatario también confirmó la decisión de trasladar la embajada de su país desde Tel Aviv a Jerusalén.

Con estos anuncios -que fueron rechazados por el líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas y numerosos líderes árabes- Trump dijo cumplir con una ley aprobada por el Congreso estadounidense en 1995, cuya aplicación había sido postergada reiteradamente por todos los presidentes hasta ahora.

El mandatario indicó que dio instrucciones al Departamento de Estado para iniciar la preparaciones necesarias para la mudanza de la sede diplomática.

La decisión de Trump convierte a Estados Unidos en el primer país del mundo en reconocer a Jerusalén como capital de Israel.

En abril pasado, el ministerio de Exteriores de Rusia dijo que reconocía a Jerusalén occidental como la capital de Israel, pero que consideraba a Jerusalén oriental como la capital del futuro Estado palestino.

Por qué Jerusalén es una ciudad tan disputadal 3 razones por las que Jerusalén es una ciudad sagrada para judíos, musulmanes y cristianos El estatus de Jerusalén es uno de los temas más difíciles en las relaciones entre los países musulmanes e Israel y un punto central de cualquier negociación de paz entre palestinos e israelíes.

Proceso de paz
Durante su comparecencia, Trump advirtió que estas decisiones no significaban una ruptura con el compromiso de paz en la región y aseguró que su gobierno está preparado para respaldar la solución de dos estados (uno israelí y otro palestino), si eso era lo que acordaban ambas partes.

"Esto no es más que el reconocimiento de la realidad", dijo Trump luego de recordar que Jerusalén es la sede actual de los poderes públicos de Israel y que allí han acudido todos los mandatarios estadounidenses a reunirse con sus contrapartes israelíes.

"Queremos un acuerdo que sea bueno para los israelíes y bueno para los palestinos. No estamos tomando ninguna posición acerca de cuál debe ser el estatus final de los temas, incluyendo las fronteras específicas de la soberanía israelí en Jerusalén o la resolución sobre las fronteras disputadas", apuntó.

"Esos asuntos dependen de las partes implicadas. Estados Unidos permanece profundamente comprometido en ayudar a facilitar un acuerdo de paz que sea aceptable para ambas partes", añadió.

"Día histórico"
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, celebró la decisión tomada por el gobierno de Estados Unidos sobre la capitalidad de Jerusalén, dijo que era un "día histórico" y expresó su agradecimiento a Trump por lo que calificó como una "decisión valiente y justa"

"La decisión del presidente (Trump) es un paso importante hacia la paz, pues no hay paz que no incluya a Jerusalén como la capital del Estado de Israel", dijo.

"El pueblo y el Estado judío siempre estarán agradecidos", agregó.

Netanyahu destacó, sin embargo, que no habrá ningún cambio sobre la situación de los lugares sagrados.

"Israel siempre garantizará la libertad de culto para los judíos, cristianos y musulmanes por igual", aseguró.

Rechazo
En discurso pregrabado, el presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, aseguró que la decisión de mudar la embajada estadounidense en Israel equivalía a la abdicación de Washington a su rol de mediador en el proceso de paz.

Mientras, el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erekat, calificó la decisión tomada por Estados Unidos como "totalmente inaceptable" y advirtió que Trump estaba "fortaleciendo a las fuerzas de los extremistas en la región como nunca nadie lo había hecho antes".

"Él está en total violación de la ley internacional, de los derechos humanos, y está convirtiendo el conflicto entre palestinos e israelíes de un asunto político a uno religioso. Esa es una situación muy peligrosa", afirmó.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, manifestó su desacuerdo con el anuncio "unilateral" realizado por Trump.

"Es una decisión lamentable que Francia no aprueba y que va en contra de la legislación internacional y de todas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU", dijo Macron durante una rueda de prensa en Argelia.

El Ministerio de Exteriores de Irán emitió un comunicado en el que manifiesta su "grave condena" a la decisión de Estados Unidos de mudar su embajada a Jerusalén, indicando que es una violación de las resoluciones internacionales.

A inicios de esta semana se informó que Trump estuvo consultando sobre su decisión en torno a Jerusalén con varios mandatarios del mundo árabe-musulmán quienes, según se informó, le indicaron su rechazo a una medida de este tipo.

Jordania advirtió de "consecuencias graves" y el jefe de la Liga Árabe, Abul Gheit, indicó que esa decisión "nutriría el fanatismo y la violencia". Turquía aseguró que esto sería "una enorme catástrofe".

"Un beso de la muerte al proceso de paz": preocupación por inminente anuncio de Trump de reconocer a Jerusalén como capital de Israel pese a advertencias y protestas De igual modo, el representante de la Autoridad Palestina en Reino Unido, Manuel Hassassian, le dijo a la que el cambio de política de EE.UU. sobre Jerusalén equivale al "beso de la muerte" para los esfuerzos de paz destinados a la solución de dos estados; mientras que el líder del grupo Hamas, Ismail Haniya, señaló que la decisión sobre Jerusalén cruzaría "todas las líneas rojas".

El papa Francisco, por su parte, llamó a preservar el status quo en relación con Jerusalén, alertando de que nuevas tensiones podían alentar los conflictos.

Pese a estas y muchas otras objeciones, Trump siguió adelante con su decisión que forma parte también de una promesa que hizo durante su campaña electoral en 2016.


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