Los dos asesinatos sin resolver en Suecia que podrían estar vinculados a un asesino en serie inglés

Este mes se cumplen 37 años del arresto de Peter Sutcliffe, un camionero británico acusado de ser el infame destripador de Yorkshire, en el norte de Inglaterra. Fue condenado por asesinar a 13 mujeres y atacar a otras siete pero, desde entonces, se ha solicitado que sea investigado por muchos crímenes más.

Por Redacción | Publicado hace 4 dias

El cuerpo desnudo de Gertie Jensen -una joven de 31 años que se prostituía ocasionalmente para financiar su adicción a las drogas- fue encontrado en un lote en Gotemburgo, Suecia, con señales de extrema violencia sexual.

Dos semanas después, en un callejón abandonado de la ciudad de Malmo, apareció el cadáver de Teresa Thorling, una rubia de 26 años con un perfil similar al de Gertie y muerta en circunstancias parecidas.

Fue en los años 80 época en que, como ahora, este tipo de crímenes era extremadamente raro en Suecia, por lo que generaron interés en la prensa local y eso motivó a la policía sueca a investigar y comparar notas entre ambos casos.

Quién es el Salvaje Bill, el asesino en serie estadounidense condenado a casi 50 años de cárcel en Panamá Les llamó la atención el arresto en Inglaterra, unos meses más tarde, de Peter Sutcliffe, un camionero acusado de ser el destripador de Yorkshire, culpable de múltiples asesinatos sexuales violentos contra mujeres.

Hubo contactos iniciales para establecer posibles vínculos pero las investigaciones no condujeron a ningún lugar.

En 1981, Sutcliffe fue encontrado culpable y condenado a cadena perpetua en Reino Unido por asesinar a 13 mujeres y atacar a otras siete. En Suecia, mientras tanto, la prensa y el público perdieron interés en el caso de las dos jóvenes suecas y su recuerdo se desvaneció.

Operación oculta
Pero la policía británica en Yorkshire había continuado con una muy poco publicitada investigación de decenas de asesinatos y ataques sexuales irresueltos, y sus posibles conexiones con Peter Sutcliffe llamada Operación Painthall.

Dos de los crímenes bajo consideración habían ocurrido en Suecia.

En 2016, un detective de la Operación Painthall envió un intrigante correo electrónico a Bo Lundqvist, jefe de la policía de la región sur de Suecia.

Era la primera vez que Lundqvist había escuchado de un vínculo entre su país y el infame asesino en serie británico, pero la comunicación lo enrumbó en una causa para reactivar el caso de Gertie Jensen y Teresa Thorling y encontrar la verdad.

El detective sueco de 53 años había estudiado al destripador de Yorkshire cuando se incorporó a la policía de su país en 1990.

Se enteró de cómo el camionero de la ciudad de Bradford había aterrorizado a las mujeres en el norte de Inglaterra, desde mediados de 1970 hasta 1981.

Incompetencia y sexismo
Durante la ola de crímenes, la policía de Yorkshire estuvo severamente criticada por lo que algunos consideraron su incompetencia y actitud sexista en la investigación.

La policía trabajaba la teoría de que el destripador mataba por odio hacia las prostitutas. El expediente dejó en evidencia que la policía pensaba que las víctimas que no eran trabajadoras sexuales probablemente se habían puesto en riesgo por su comportamiento libertino -como salir tarde en la noche, beber solas o por buscar la compañía de hombres jamaiquinos.

Esa teoría llevó a las autoridades a desestimar el testimonio de varias víctimas sobrevivientes que no se ajustaban al perfil, como la estudiante Tracy Browne, de 14 años, que Sutcliffe luego reconoció que había atacado con un martillo.

Browne había dado una descripción hablada precisa del atacante que coincidía con Sutcliffe y que fue ignorada por la policía.

Sutcliffe finalmente cayó cuando la policía lo detuvo por tener matrículas de auto falsificadas. Declarado culpable de 13 asesinatos consumados y otros siete en grado de tentativa, fue condenado a 20 cadenas perpetuas simultáneas.

Pero las fallas en la investigación del caso generaron una serie de recomendaciones, entre ellas la identificación de 13 potenciales víctimas sobrevivientes del destripador, así como la posibilidad de que Sutcliffe hubiese asesinado a 23 mujeres y un hombre más.

Se cree que algunos de estos incidentes están siendo investigados bajo la Operación Painthall, aunque ésta no da detalles al respecto.

En "defensa de los muertos"
Joan Smith, que cubrió la noticia del destripador a partir de 1979 y ahora es asesora del alcalde de Londres en temas de la violencia contra las mujeres, sostiene que la policía tiene un deber moral de divulgar los resultados de sus investigaciones.

"Los casos irresueltos son importantes porque la gente se ve sometida a vivir sin saber lo que le pasó a sus familiares desaparecidos", afirma.

Eso mismo piensa el detective sueco Bo Lindqvist. "No hemos investigado casos irresueltos durante mucho tiempo, pero son muy importantes para la sociedad", dice.

A qué se debe la fascinación con los asesinos en serie El correo electrónico que recibió marcada "Operación Painthall" quería saber sobre la posibilidad que Sutcliffe hubiese viajado en camión, a bordo de un ferry, a Suecia en fechas que coincidían con los asesinatos de Gertie Jensen y Teresa Thorling, particularmente esta última.

La policía de Yorkshire también le dio detalles de los crímenes. El asesinato de Jensen, el 12 de agosto de 1980, estaba fuera de la jurisdicción de Lundqvist, pero el de Teresa Thorling, el 30 de agosto, había ocurrido en su ciudad.

La muerte de Teresa
Teresa era una joven de 26 años, atractiva y rubia. No se consideraba una prostituta pero, frecuentemente, los sábados vendía sexo para financiar su adicción a las drogas.

Vivía con su novio, 20 años mayor, en la sureña ciudad de Malmo y cada día se encargaba de buscar el dinero para comprar heroína para los dos.

Aunque no había un distrito de tolerancia, la prostitución en Suecia era en ese entonces legal.

Las trabajadoras sexuales caminaban a lo largo de las avenidas centrales y arboladas de Kungsgartan y Exercisegartan, donde había espacio para que estacionaran los autos.

Allí fue donde Teresa se dirigió en autobús el 30 de agosto desde su apartamento. La policía luego encontró el boleto en su bolsillo con la hora 16:45.

Las otras trabajadoras reportaron verla en la tarde. Una la vio caminando con un cliente y otra conversando con otro en un auto. Pero nadie la vio más tarde esa noche.

Dos días después, el lunes en la tarde, un anciano que recogía botellas para reciclar se topó con el cuerpo de Teresa dentro de un edificio dispuesto a ser demolido.

Su cuerpo desnudo estaba cubierto con un trozo de tapete. Una larga estaca de madera había sido forzada dentro de su recto.

Un examen forense concluyó que la habían matado el sábado en la noche y que la causa más probable era estrangulación, aunque el médico notó altos niveles de narcóticos en su sangre.

Sin embargo, antes de morir, la joven había recibido un golpe en la cabeza con un objeto desafilado. Tenía hematomas en la garganta, tal vez por la presión de manos o un objeto que le rompió el hueso hioides.

No se encontró evidencia de violación pero sí una sustancia en su espalda que pudo haber sido semen.

Notablemente, también se encontró un pelo en una posición que, aunque en la época no tendría mucho significado, hoy en día podría ser interesante hacerle un análisis de ADN.

Estatuto de prescripción
Lundqvist sería la persona ideal para hacer la prueba pero enfrenta el problema de la prescripción de casos en Suecia. La ley estipula que los crímenes irresueltos antes del 1 de julio de 1985 ya no pueden ser investigados.

Aunque legalmente no puede reabrir el caso, Lundqvist no se desanima. ¿Podría ser que el asesino en serie británico sea el responsable de las muertes de las chicas suecas? Si no, ¿quién? ¿Y podría Lundqvist atraparlo?

"Debemos demostrar que si matas a alguien, nunca dejaremos de buscarte. Nunca", expresa.

"Las técnicas modernas para resolver crímenes pasados son muchísimo mejores y continuarán mejorando, así que prescripción no debería evitar que busquemos justicia".

Para eludir el estatuto de prescripción, Lundqvist ha abordado psiquiatras criminólogos para lograr convencer a las autoridades que hagan exámenes forenses a la evidencia recolectada de los asesinatos de los años 80.

"Ya nos hemos formado la opinión de que los asesinatos de Gotemburgo y Malmo fueron perpetrados por la misma persona", asegura.

Esto es significativo, afirma, porque si el responsable mató dos veces, es muy probable que lo hubiera hecho alguna otra vez.

Y eso abre la posibilidad a que alguno de esos crímenes haya sucedido después de la fecha límite de 1985, permitiendo así que sean investigados y procesados.

Ese es el argumento que Lundqvist usó para enviar a examen de ADN el pelo encontrado en el cuerpo de Teresa. La evidencia de su asesinato fue enviada en diciembre pasado al Laboratorio Forense Nacional de Suecia, en Linkoping.

Los resultados se esperan en cualquier momento.

"Es importante hablar por los muertos, ya sean prostitutas o de cualquier profesión", dice.

"También es muy, muy importante resolver homicidios. Tiene un efecto calmante... entre menos resolvamos, más habrá".


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