Las puertas que se cierran para los profesionales calificados en otros países anglosajones además de Estados Unidos

Las puertas a la inmigración disponibles para profesionales calificados se están cerrando en varios rincones del mundo. Los gobiernos de Australia y Nueva Zelanda han anunciado planes que pondrán trabas a la inmigración.

Por Redacción | Publicado hace 3 mess

Las puertas a la inmigración disponibles para profesionales calificados se están cerrando en varios rincones del mundo.

En particular, en varias naciones anglosajonas que por décadas fueron vistas como las abanderadas de políticas amigables a los inmigrantes y que se habían convertido en imanes para profesionales de clase media de todo el mundo, atraídos por programas que otorgaban preferencia a la mano de obra calificada.

Apenas esta semana dos naciones más se unieron a Estados Unidos en anunciar planes para imponer cambios y restricciones a sus programas de inmigración.

Donald Trump firma orden ejecutiva que busca cambios a la visa H-1B para profesionales calificados Cómo afectará a la innovación y a la tecnología el cambio de Trump a la visa H-1B para profesionales calificados En Australia y Nueva Zelandia, el mensaje es inconfundible: quieren menos extranjeros, incluso si son profesionales.

La 457
El gobierno de Australia dijo esta semana que propondrá cambios para su modalidad de visa conocida como 457, que había llevado a decenas de miles de personas a ese país a trabajar en industrias como la de los servicios médicos y la tecnología.

La mayoría de los beneficiarios de este programa son ciudadanos de India, China y Reino Unido. Pero también hay personas de todos los rincones del mundo, incluyendo latinoamericanos.

El primer ministro australiano, Malcolm Turnbull, anunció que su intención era suprimir la visa 457 para dar prioridad laboral a los nacionales australianos.

En reemplazo de la visa 457, Turnbull anunció programas más limitados y con menos beneficiarios.

La 457 era una visa de negocios de una duración de cuatro años que le permitía al beneficiario vivir en Australia con su familia inmediata.

Sus críticos decían que estaba usándose mal, no para contratar a personal altamente cualificado sino para fomentar una competencia desleal al trabajador nativo australiano.

En ese sentido, las críticas escuchadas en Australia son similares a las que el gobierno de Donald Trump hizo a las visas H1-B en Estados Unidos, que también están bajo estudio para eventuales cambios en su aplicación.

Según el gobierno de Australia, en 2016 había 95.758 personas viviendo ahí con visas 457, de los cuales casi la mitad provenían de tres países: India, Reino Unido y China.

Bajo el nuevo sistema, se concederán visas temporales de 2 a 4 años. Al menos 200 de las 650 profesiones elegibles actualmente para la inmigración con esta norma serán eliminadas.

Más aún, mientras que las actuales visas 457 llevaban muchas veces a la residencia permanente y eventualmente a la ciudadanía australiana para sus beneficiarios, bajo el nuevo sistema esa posibilidad se verá más restringida.

Aunque, aclararon las autoridades, los actuales poseedores de visas 457 en Australia no se verán afectados por los cambios.

También los neozelandeses
Nueva Zelanda es otra nación que en décadas recientes había atraído profesionales calificados de todo el mundo. El año pasado más de 70.000 personas emigraron a ese país. Pero el gobierno ha indicado que quiere cambiar esa situación.

Un día después de que se conociera la iniciativa australiana para restringir la inmigración, los neozelandeses hicieron lo mismo.

El ministro de inmigración del país, Michael Woodhouse indicó que la nueva política tendrá el énfasis en "primero los neozelandeses".

"Es importante que nuestras normas migratorias atraigan a la gente correcta, con las destrezas apropiadas, para llenar vacíos verdaderos de destrezas y contribuir a nuestra creciente economía", aseguró el funcionario en declaraciones a los medios.

En Nueva Zelanda como en Australia, ha habido críticas crecientes a la inmigración por quienes sostienen que la llegada de grandes números de extranjeros encarece la vivienda, dificulta el acceso a los servicios públicos y quita empleos a la población local.

Los cambios propuestos en Nueva Zelanda incluyen elevar el ingreso mínimo requerido para ser considerado un inmigrante calificado, que llega ahora a más de US$30.000 anuales.

La mayoría de los migrantes a la nación neozelandesa vienen de Reino Unido, China, India y Filipinas.

En Londres y Washington
Las restricciones a la inmigración calificada han sido, por supuesto, parte del discurso político del presidente estadounidense Donald Trump. Su gobierno ha dicho que quiere cambiar el sistema de visas H1B para asegurar que no sean usadas para traer a mano de obra dispuesta a trabajar por menos dinero que sus contrapartes estadounidenses.

Pero esta discusión también ha estado presente en Reino Unido. El país mantiene estrictas normas que regulan la inmigración de fuera de Europa.

En cambio, se quejan los críticos, por pertenecer a la Unión Europea, Reino Unido está obligado a ofrecer acceso prácticamente ilimitado a su mercado laboral a cualquier ciudadano de otro país miembro del bloque europeo.

Es una situación que en los últimos años llevó a una importante migración de ciudadanos europeos, muchos de ellos profesionales calificados, quienes viven legalmente en Reino Unido con muchos de los mismos derechos que los nacidos en ese país.

El rechazo a la inmigración a gran escala de otros europeos fue una de las razones centrales para el triunfo del llamado "Brexit" en el referendo de 2016, mediante el cual el electorado británico votó a favor de retirarse de la Unión Europea.

Al final del proceso de salida, que se espera tome varios años, el gobierno de la primera ministra Theresa May ha dicho que aspira a que se retire el libre acceso a otros ciudadanos europeos al mercado laboral británico.

Las restricciones a la inmigración existen en casi todos los países del mundo. Lo que es sorprendente de los anuncios restrictivos en estos cuatro países -Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido y Estados Unidos- es que esas cuatro naciones anglosajonas se habían caracterizado por una mayor tolerancia a la llegada de extranjeros que la existente en muchos otros países.

Por muchos años fueron vistas como ejemplo de naciones en donde la integración de esos extranjeros a la fuerza laboral era vista como un factor económico positivo.

Sin duda los tiempos han cambiado y muchos apostarán a que estos no serán los últimos anuncios imponiendo nuevas trabas a la inmigración a los profesionales de todo el mundo que sueñan con hacer sus vidas en otro país.


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